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domingo, 25 de julio de 2010

¿Notas falsas?: inaceptable en el pianismo actual. Responde la Trivia

Boris Berman

Ni los más grandes están libres de ellas, lo cual, en lo personal, no desluce en lo más mínimo el valor de una gran interpretación, sin embargo, hoy en día, la impecabilidad en la ejecución ha adquirido un valor superlativo y necesario. Como así lo expresó en su momento Igor Stravinsky frente a las posturas de Neuhaus (profesor del colosal Sviatolav Richter y de quien se hará mención más adelante) 


Para aclarar el tema , nada mejor que compartirles un extracto de la entrevista que le realizó Filomúsica al pianista ruso Boris Berman  (alumno del gran Lev Oborin en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú),  quien nos expresa una interesante dicotomía entre tocar con el "espíritu" y tocar "correctamente".  Sobre el particular Berman nos dice:



También es cierto que en nuestra generación las grabaciones son muy abusivas en el sentido de que todo el mundo graba, todo el mundo escucha muchas grabaciones, todo el mundo viaja, todo el mundo estudia con profesores de todo el mundo... esta es la razón de que se haya alcanzado un consenso que no había en las generaciones anteriores a la hora de interpretar la música. Esto en algunos casos es para bien y en otros para mal. Actualmente nadie puede permitirse tocar notas falsas. A este respecto, recuerdo cuando grabé la 5ª sonata de Scriabin: tuve la impresión de que esta pieza sólo podía tocarse o con el espíritu correcto o con las notas correctas, pero no ambas cosas a la vez. Si escuchas la grabación de Richter es fantástica pero sin embargo llena de notas erróneas (increíblemente). Cuando lo grabé, sentí que no podía permitirme dar notas falsas, así que mi grabación es mucho más cuidadosa, lo sé, pero no podemos tomar estos riesgos actualmente.
Los intérpretes de antes hablaban en otro "lenguaje" cuando hacían música. Es lo mismo que cuando vas al cine y ves películas antiguas. Es una manera diferente de expresar emociones.

Trivia:
Y hablando de los intérpretes de antes, les dejo al legendario Menahem Pressler, del cual hablamos en anterior artículo, esta vez interpretando el Nocturno en Do sostenido menor de Frederick Chopin. La claridad de la línea y su fascinante cantabile nos permite con facilidad seguirle el rastro a la precisión de su ejecución, casualmente estas suelen ser obras difíciles de tocar por su refinada exigencia musical y porque entre los clásicos se trata de una obra de no poca popularidad y frente a la cual la necesaria infalibilidad se torna una cuestión de vida o muerte. 


Hay algunas notas falsas, ¿las captas? ¿Cuántas? déjanos tu comentario:


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