Beethoven compuso esta obra hacia 1808. Obtuvo el material melódico de un lied que terminó años atrás. Hasta ese momento ningún compositor se había atrevido a componer una obra para piano y orquesta que incluyera un coro, pero era la intención del compositor darle un final grandioso con un Presto final cantado. Muestras del espíritu revolucionario de un compositor cuyas osadías facilitaron la transición al periodo Romántico. Sólo existen dos obras de este tipo en toda la historia de la música: La otra obra con piano, orquesta y coro le pertenece a Ralph Vaughan Williams.
En cierta ocasión, Haydn asistió, ya muy entrado en años, a un concierto del compositor de Bonn, y cuando se le preguntó al maestro qué le había parecido el concierto, Haydn respondió: -Para mí es mucho ruido, pero puedo decir, que desde hoy , la música... ha cambiado- Haydn sabía que pertenecía a otra estética musical: muy clásica y refinada, pero eso no le impidió reconocer la nueva estética que Beethoven imponía: "desde hoy, la música ha cambiado".
Además de su belleza melódica y una virtuosa introducción llena de virilidad y el carácter propios de la colosal personalidad de Beethoven, La Fantasía Coral Op. 80 posee una nada desdeñable valía histórica, pues es la obra precursora de la Novena Sinfonía. Ambas cuentan con un coro triunfal hacia el final. El material melódico del cuarto movimiento de la Novena es muy similar al tema principal de la Fantasía Coral. En ese sentido se puede decir que la Fantasía es progenitora de la Novena aunque de menores proporciones.
Las indicaciones metronómicas para la Fantasía Coral: Para 1808, Beethoven ya había conocido el metrónomo de Maelzel (1772-1838), le pareció un invento maravilloso y le dijo a su editor que desde ese momento colocaría indicaciones metronómicas en todas su obras. En ese sentido la observación cuidadosa de los tempi es una de las primeras tareas que tiene que observar el intérprete de la Fantasía. No son pocas las versiones que circulan en la actualidad con interpretaciones velocistas y asfixiadas que terminan por convertir una hermosa fantasía en un estudio mecánico.
En la interpretación en Trujillo se observaron atentamente los tempi del compositor, a excepción del Allegro (negra=138) de la sección media que se tocó un poco más lento para favorecer el ensamble con la orquesta. Por otro lado, los adagios de la obra no tienen referente metronómico.
El Maestro Carlos Paredes Abad, ex director del Conservatorio Regional de Trujillo, ha tenido la cortesía de realizar una crítica del concierto para Trujillo: Arte y Cultura.
Video del Concierto











